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Mi presente se va llenando de memorias tuyas...

por Persona Equis

Me duele hasta los huesos saber que lo que sucedió hoy... Y ayer, y hace dos días... Y hace dos semanas... No volverá a suceder. Viviremos nuevas aventuras, haremos el amor muchas más veces... Tal vez con un poco de suerte me digas algún día que me amas...

Yo te amo.

Hoy te vi volar una cometa... A lo lejos, mi corazón también volaba contigo... Todo comenzó un 2 de noviembre del a~o pasado. Yo llegué al bar, recuerdo que no quería ir. No sé. Fue la reunión de los chicos de la maestría, cambiaron de bar un par de veces, creo que eso me había irritado. Había terminado ya 3 relaciones algo tormentosas, que duraron un mes, un día... Momentos... Miento, fueron cuatro relaciones.

Y ese día llegué y al poco rato llegaste tú. Al principio no te presté tanta atención. No quería parecer desesperada. Había estado comportándome como siempre, buscando a las personas equivocadas, forzando cosas. Había estado trabajando en mi mente sobre mi desesperación en encontrar una persona que me amara. No un viejo de 63 a~os como el que me busqué. No un estúpido turco torpe y rudo para tocar y besar. No un chileno que apartara su vista de mi y me invitara a cenar gratis, y después se sintiera orgulloso de lo barata que yo le salía... No un mexicano dispuesto a ayudarme en este país a costa de entregarle mi cuerpo...

Estaba asqueada de mí misma. Me molestaba parecer tan desesperada...

Y llegaste tú.

Yo buscaba ya no forzar las cosas con nadie. Y te sentaste junto a mí. Platicamos. No sé porqué extra~a razón te conté en menos de 5 minutos mi experiencia con mis dos parejas alemanas anteriores. Te conté de mi ex novio y de mi ex marido... Ahora lo recuerdo. Tomé mi teléfono y la foto de mi hijo aparece como salvapantallas. Tú me preguntaste quien era ese peque~o hombrecito, y yo tuve que contarte toda mi historia.

Reímos, sonreímos, intercambiamos peque~as e insulsas anécdotas de nuestras vidas. Te dije que con gusto regresaba a mi país al terminar mi maestría.

Y entonces me dijiste que era extraordinaria. No supe qué decir. Solo reí.

Seguí tomando un par de cervezas. Todos se preparaban para irse y yo simplemente me quedé allí, dispuesta a pasarla sola en ese bar, disfrutando las cervezas que ya tenía formadas. Y entonces tú decidiste quedarte conmigo.

Apenas estaba aprendiendo a enrollar cigarros. Me dijiste que la forma en la que lo hacía no era nada profesional. Te pedí que me ense~aras. Tu cabello lucía más largo. No sé si me gustaste en ese momento, pero la pasé bien contigo.

Decidimos irnos a casa. Para mi sorpresa, vives una estación después de la mía. Me preguntaste si podías acompa~arme a casa... Un alemán acompa~andome a mi casa?, eso no lo había vivido antes. Te dije que sí... En el camino te pregunté si no querías dormir en mi cuarto, hacía frío, quería ser atenta, demostrarme a mí misma que podía estar en la misma habitación con un hombre, y no tener sexo.

Te quedaste. Te pedí que hicieras todo en silencio o de lo contrario mi casera iba a ahorcarme. Tu, hiciste o que te pedí. Dormiste en la cama extra que tengo en mi cuarto muy junto a mí. So~é que nos besábamos, y para mi sorpresa no sucedió nada entre nosotros. Yo no hice el intento, y tu tampoco. Fue increíble.

No recuerdo exactamente qué sucedió después... Al otro día salimos juntos. Me invitaste a quedarme contigo, y acepté. Ahora lo recuerdo, mis compa~eros de la maestría organizaron una visita a un mercado de navidad y allí te vi nuevamente. Me pareció gracioso. Recuerdo que me tomaste de la mano cuando fuimos por un vinito caliente, como para que no me perdiera entre la multitud.

Puedes ser tan terriblemente dulce.

Ibamos en el tren y tu jugabas con mi cabello, nos besamos un par de veces, fugazmente... Coqueteábamos.

Tuve el sexo más dulce que no había tenido en mucho tiempo. Me trataste tan suavemente, como si fuera a romperme, como si fuera frágil... Y lo soy.

Tal vez podría recordar cada uno de los días que hemos estado juntos. Fumando, tomando café, haciendo el amor, besándonos, riéndonos... Cuando no estoy contigo te extra~o tanto. Es horrible.

Yo siento que me amas, la forma en que me miras, me besas, me tocas. Yo definitivamente te amo, y jamás voy a decírtelo. No porque tenga miedo de ti, tengo miedo de mí, por eso lo digo en silencio, para mí. Es que ambos sabemos que yo habré de irme y no quedará más que el recuerdo de nosotros.

Yo te amo... GZ

Hoy te vi volar una cometa... Y a lo lejos, mi corazón también volaba contigo.

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